es constitucional, no confundas

Walt Whitman ya no vive aquí

Colaboración en el segundo debut de la revista literaria buensalvaje, N.18 - Primavera 2019.  Un libro de ensayos literarios inteligente, objetivo y apasionado sobre una de las literaturas más influyentes en el tercer planeta. El momento fundacional de la novela nortemericana gravita al rededor de Hawthorne y Melville.

Publicado: 2019-10-05


El universo de la Literatura es inconmensurable pero no infinito. Aunque nuestro reloj de 24 horas e insuficientes lecturas lo acrecienten «hasta el infinito y más allá», en realidad sus astros, estrellas y galaxias, los principales, están analizados y catalogados por inteligentes telescopios de alcance microscópico —Bloom, Calasso, Piglia—. Además, lejos de contraerse o extinguirse, gracias a esa materia oscura de corazón digital y pantalla líquida, el universo de la Literatura no solo se replica a velocidad luz sino que está en permanente expansión.

Mientras tanto, en una galaxia no muy lejana denominada Tradición Estadounidense, el escritor Eduardo Lago (Madrid, 1954) replica al Carl Sagan de la famosa serie Cosmos de la BBC y nos lleva desde el big bang de la literatura norteamericana hasta los confusos alrededores del presente (2018). Walt Whitman ya no vive aquí es una bitácora de viaje con manual de rescate incluido (Canon del cuento; 3 planes de lectura estilo BuzzFeed). Un libro de ensayos literarios inteligente, objetivo y apasionado sobre una de las literaturas más influyentes en el tercer planeta, escrito por un escritor/entrevistador exigente y newyorker desde 1982. Los nombres, de autores y novelas, proliferan a lo largo de 320 páginas. El big bang de Lago, «el punto de partida de mi indagación, lanzando una mirada tanto hacia el pasado de la historia literaria como hacia el futuro» es lo que él bautizo «La Escuela de la Dificultad» —exige del lector un serio esfuerzo—, fundada en 1955 con la publicación de Los reconocimientos —William Gaddis & Co: Thomas Pynchon, John Barth, Robert Coovery, Don DeLillo, Donald Barthelme—, pero entre todos, acude primero el nombre del sepulturero de La Escuela, autor que pone fin al siglo XX con La Broma Infinita, David Foster Wallace, ángel de la guarda y Cabo Cañaveral de este libro, quien inicia el despegue con una entrevista inédita «a manera de prólogo». DFW bautiza a Pynchon-Coover-DeLillo-Barth «los hijos de Navokov». Ellos forman el 1º cuarteto en la oscilación de la fuerza que establece conexiones complementarias.

El 2º cuarteto analizado son los chicos Bloom: Pynchon, DeLillo, McCarthy y Philip Roth «su novela más ambiciosa y compleja es Mi vida como hombre» —se pensaba que Pynchon no existía y que sus novelas las escribía Salinger.

3º: Quienes le prendemos y soplamos velas al sumo pontífice de la canonización de prosistas y poetas, Harold Bloom, le agradecemos a Lago por modificar el canon considerando a reconocidas y reconocibles escritoras: Toni Morrison, E. Annie Proulx, Joyce Carol Oates y Marilyn Robinson; el porqué viene en la etiqueta.

4º Cuarteto. En los alrededores del presente no hay acompañantes para David Foster Wallace y Jonathan Franzen, el cuarteto queda incompleto —la lista de candidatos contiene a Chang-rae Lee, Junot Díaz y Michael Chavon y otros 20 similares más—. Y hacía atrás, los motores que nos dejaron en este fugaz aquí y ahora, la natural atracción de los opuestos y su manual de ensamblaje: «Melville no se entiende sin Hawthorne, Henry James sin Mark Twain, Hemingway sin Faulkner, Fitzgerald sin Hemingway, y viceversa, en todos los casos». Un famoso caso de dualidades en exterminio es el de Gore Vidal y Norman Mailer. Pero hay más, demasiado para esta página. El Lado Oscuro y la Fuerza en esta galaxia son El Realismo y El Vanguardismo. Y en tanto Spotify me suelta «You learn» de Alanis Morissette —DFW: «me gusta Alanis porque siento que canta igual que si tuviera orgasmos»— y el contador de palabras llama al 911, en hands free repito: ¿Si se hubiera muerto Franzen y no DFW? ¿Qué diablos es la Gran Novela Americana? Broma en serio: Las correcciones era un ejemplo de lo que debe hacer un estudio de mercado —Franzen: «la única manera de avanzar es retroceder», Tolstoi y Dickens acudieron en su rescate—. La Broma Infinita fue el acta de defunción del posmodernismo. Mailer sobre Tom Wolfe: «tenía talento para hacer gran literatura pero optó por hacer otra cosa, escribir un negro-best-seller». El Jilguero de Donna Tartt está sobrevalorada. La búsqueda de Capote: trascender la coraza de los datos objetivos y captar el alma oculta de las cosas: A sangre fría, Música para camaleones. Sylvia Plath y Ted Hughes vs Cartas de cumpleaños. El momento fundacional de la novela nortemericana gravita al rededor de Hawthorne y Melville. 1951: El guardián entre el centeno y Balada del café triste. 1953: Saul Bellow-John Cheever-James Baldwin.

Y en la segunda y última parte del libro: La ciudad de las historias: N.Y. en la cultura norteamericana. Sólo en Brooklyn son millares los escritores en activo que han alcanzado cierto relieve. Colson Whithead & Colum McCann. Crónica del 11-S. Una lista de consagrados novelistas con mejores cuentos que novelas. Asesinato en Gramercy Park. Gay Talese: «mi padre era sastre y mi madre modista». The End —aunque parezca extraído de las páginas de Philip K. Dick—: En la era del entretenimiento, sometida al imperio de la imagen, los novelistas llevan todas las de perder. #buensalvaje

P.S. buensalvaje está en librerías y es gratis. Y también en la web.


Escrito por

Oscar Pita Grandi

Cinéfilo. Escritor. Firmaba reseñas y crítica en Cinencuentro y en la Escuela de Cine de Cuba. Paisaje Habitado es su primera novela.


Publicado en

Zeroville

Cine. Cine con Literatura. Literatura con Cine.